domingo, 15 de mayo de 2011

Don`t Speak ♫






You and me
We used to be together
Every day together always


I really feel
I'm losing my best friend
I can't believe
This could be the end


It looks as though you're letting go
And if it's real,
Well I don't want to know


Chorus:
Don't speak
I know just what you're saying
So please stop explaining
Don't tell me 'cause it hurts
Don't speak
I know what you're thinking
I don't need your reasons
Don't tell me 'cause it hurts


Our memories
They can be inviting
But some are altogether
Mighty frightening


As we die, both you and I
With my head in my hands
I sit and cry


Repeat Chorus


It's all ending
I gotta stop pretending who we are...
You and me
I can see us dying ... are we?

El final de la linea


-¡No se puede y no puedes tener amigos hombres y lo sabes! –Gritaba Agustina mientras ordenaba el living.

-Pe…pero…

-¡No! O ellos se enganchan de la “amiga” o ella se engancha del “amigo” ¿Te das cuenta? A menos que sean todos gays…-Decía Agustina recorriendo la habitación agitadamente de un lado para otro.

-Ya oh –respondía Bea un poco triste.

-Te lo digo en buena. Después tú o él sufrirá y no quiero andar haciendo de psicóloga. Aaarrrggg, ya, si sabes que igual te apoyaré pero por fa…

-¡Yaa! Si se, pero es que no…

-No, no, no, nada de peros –dijo Agustina mirándola seriamente.

-Solamente lo decía porque no quiero que él quede mal. Es una buena persona y lo que menos quiero es herirlo –respondía Bea al borde del llanto.

-Si dejas que sea tu “amigo” se enganchará más, sufrirá cuando tengas un pololo o novio o cuando se te declare y le digas que no, que no te interesa o que simplemente lo ves como un hermano menor ahí si que lo herirás.

-Tienes razón ¿Qué hago entonces? –Le preguntó Bea a Agustina con tono de desesperación

-Ir alejándote de a poco. Él tiene que entender que tú no eres su propiedad, que tú puedes salir y hablar y tener “amigos” (de esos que entienden, no como este). Te controla (y te dejas controlar) ¡como si fuera tu marido! Por dios, amiga ¿En qué chucha te metiste?

-Te diré que igual me gustó. O sea, es que me trata como si fuera lo más preciado que tiene. Se preocupa de mi, me pregunta siempre cómo estoy, me llama, etc. Y cuando en mucho tiempo no tienes eso y llega alguien que te pinta el cuento muy bonito…es…lindo. Te gusta y te encantaría que siguiera y…

-Pero…te grita cuando se enoja, puede que te golpee un día y tú dirás que no es nada. No puedes acercarte ni al David porque él se pone celoso. Te puede llamar cien veces si no le contestas un solo día. Además pasa lejos de la ciudad y tu misma me dijiste el otro día que no te gustaría tener una relación a distancia (aunque suponiendo que la tienen…pasan peleando), no quieres estar sola y lo que más harás es estar sola.

-Todos tienes defectos…él prometió cambiar.

-¿Si? ¿Cuántas veces te lo ha dicho? ¿Has visto algún cambio? No te dejes engañar. Él tendrá defectos pero ya es así y no cambiará a menos que vaya a un psicólogo por la rabia que tiene. Por favor, termina con esto. No es nada tuyo, será más fácil alejarte de él. –Le dijo Agustina sentándose al lado de Bea.

-¿Me ayudarás?

-Si, obvio. Eres mi amiga-hermana y no te dejaré sola


Ya era bastante tarde así que Bea se quedó a dormir en el departamento de Agustina para no tener que manejar desde tan lejos hasta su casa.

En la pieza que le prestó su amiga se puso a pensar…

“Hace algún tiempo conocí a Renzo, aunque no quería conocer y tener una relación con nadie. Luego de tantas decepciones amorosas ya no iba a encontrar ni buscar a alguien que me aceptara como soy. Así que dejé en claro desde un principio a Renzo que no quería nada.”

“Pero no me di cuenta cómo el tiempo pasó y la “relación extraña”, como me gustó llamarla, se estrechó más y las llamadas iban y venían, peleas del tipo matrimonio, palabras cariñosas y conversaciones interminables podían hacer que me sintiera bien y pensara en sentir algo por Renzo. Algo a lo que no sabía cómo llamarlo.”

“Renzo desde el momento en que me conoció dijo que se sentía atraído por mi y mucho más cuando conoció a la verdadera Bea.”

Un recuerdo se le vino a la mente el día cuando estaban discutiendo por tonteras, Bea le dijo a Renzo:

-Búscate a otra, te mereces algo mejor, no una loca como yo. A alguien que te quiera y te valore…

-No voy a buscar a nadie. Ya encontré lo que andaba buscando. ¡Tú! Me encanta como eres ¿No entiendes eso? –respondía él a todo pulmón sin importarle que la gente mirara al pasar por la plaza.

“Si, yo ya sabía los sentimientos de Renzo hacía la “relación extraña”, solo faltaba que yo diera el paso pero tenia una tranca y mucha carga emocional, así que me reprimía todo y no dejaba que más sentimientos se posaran sobre mi por eso le negaba el camino a Renzo. Entonces otro vez más le volvía a aclarar que no quería nada con nadie. Hasta un día pensé en ser lesbiana para que los hombres y en especial los “pretendientes” (para no decir jotes) me siguieran molestando.”

Pero Bea sabía por qué había ido aquel día al departamento de Agustina, su mejor miga de muchos años, fue el día en que ya esa relación no podía seguir porque ya no era extraña sino que dolorosa. El hecho de que ella no quisiera abrirse de corazón le hacia mucho daño a los dos y porque él estaba lejos hacia que se sintiera muy sola. Estaba triste y no creía estar preparada para sufrir de nuevo.

Renzo estaba por titularse de una carrera prestigiosa y tuvo que mudarse a dos horas de la ciudad centro,  lo cual hacia que viera menos a Bea y pelearan por tonteras más seguido.

“Tengo que aclarar que solamente teníamos o tenemos una relación extraña, donde no era necesario decir lo que somos o podíamos ser porque ya se sabía todo. Es enredado, lo se. Hasta yo me enredo y me pierdo.”

Según Bea y muchos amigos más, Renzo había cambiado para mal. Estaba muy controlador y huraño, cualquier cosa que una persona decía él explotaba y hería con palabras.

“Creo que está muy solo allá. Pero yo no puedo irme allá. Capaz que los estudios, la presión de terminar la carrera, el tiempo. Nuestro tiempo…reducido a nada…En una de las  últimas discusiones le dije que cada vez que saliera con tonteras que formaran pelas yo tomaría distancia de él y ya había empezado hacerlo. Ya no era como antes, los sentimientos estaban cambiando. En vez de cariño siento miedo hacia él. No es justo, pidió perdón, prometió cambiar.”

En una conversación entre amigas, Bea expuso su problema:

-No se por qué siento que es mi responsabilidad. Aun siento cariño hacia el y me apena que esto este así –decía Bea a sus amigas.

-Pucha  Bea. Es como tu viejo. Déjalo, no te conviene y no cambiará –le decía una amiga.

-Siempre salen con webadas ustedes dos, decídanse luego. Si no es ni tu pololo, entonces… ¿Qué onda?

-Se nota que hay algo pero hay actitudes de los dos, si, de los dos que impiden que avancen Pooh.

-Sabes que más búscate a otro. Por andar dejando que  esa cosa te controle no has visto a los muchos otros que están interesados realmente en ti –le dijo Pamela, una amiga de la infancia.


Bea se despertó de sopetón cuando sonó la alarma de su celular. Eran las nueve A.m. y tenia que ir al trabajo en dos horas más. No tenía ganas de ir, sentía una tristeza, algo muy deprimente dentro de ella. Un cansancio no la dejaba levantarse y era como si llevara años de trabajo pesado e imparable.

-¡Buenos días! Bea, Bea, Bea tan bella. ¿Cómo dormiste? Es mi nueva cama de agua –Dijo Agustina animadamente.

-Bien… -respondió Bea lentamente.

-No se te nota ¿Estas bien?

-La verdad es que no. No iré a trabajar, no tengo ganas.

-Bea, si es por el Rancio o sea Renzo no tienes que dejar que te influya de aquella manera. Ven, levántate, tomaremos desayuno.

Luego de haber tomado desayuno perezosamente Bea llamo a su trabajo y dijo que no iría porque no se sentía bien. Era la primera vez que faltaba a su trabajo de 3 años así que no tuvo ningún problema.

Agustina se preocupó por su amiga y no dejo que manejara en aquel estado así que decidió ir con ella en auto hasta su casa. En el trayecto Bea no habló y no tenía buena cara.  Al llegar se encontró con David “muy respetuoso” como le decía Agustina.

-¿Te sientes bien? –Le preguntó él.

-Si, estoy algo cansada

-¿Es por el Renzo? Lo siento si te lo recuerdo pero me preocupas…

-Es…no…yo… -Bea no era capaz de terminar alguna frase.

-Oye por si a caso mi cama no fue la  culpable, es nueva…-decía Agustina intentando hacer que Bea entrara lo más rápido posible a casa.

-¡Bea! –Gritó alguien.

-¿Renzo? ¿Qué? Pero… ¿Qué haces aquí? Es un día de semana y tú tienes clases

-Te vine a ver. Darte una sorpresa. Después de mi comportamiento…lo siento Bea.

-Bueno, yo…me voy. Bea cualquier cosa me llamas. ¿Ok? –dijo David

-Gracias, en serio. Te agradezco mucho tu preocupación.

-Oye, no. Rancio vete de aquí. No sabes el mal que has hecho –dijo Agustina

-¡Agustina! Déjalo hablar –le gritó Bea

-¡Pero Bea! Después de todo lo que hablamos y lloraste. No puedes hacer esto, se fuerte. Recuerda lo de ayer.

-¡Agus! Lo se, por favor cállate…

-Se que te caigo mal Agustina, después de toda la mierda que hice pero escúchame un momento –le pidió Renzo

-¿Qué? ¿A caso vas a decirle que vas a cambiar? Por favor Rancio, o sea, Renzo. Nadie te cree, ni tú te la crees. La Bea esta mal de nuevo por tu culpa. No has tenido que ver cómo tu amiga se intentó de matar. ¡Te da igual imbecil!

-Bea no quiero tirar por la borda lo que he pasado todo este tiempo…

-Un gran apoyo y amistad –interrumpió Bea –Es tonto pelear y discutir por cosas que una pareja haría. Tú y yo no tenemos nada, aparte de hacernos tanto daño. No estoy lista para una relación y creo haberte dicho de un principio lo que pensaba…me encantaría que respetaras mi decisión y que tomemos distancia, mucha distancia. Lo siento si se confundió el apoyo por algo más.

Bea entró a su casa rápidamente dejando a Renzo solo. Después de aquel día no volvió a recibir llamadas de él ni visitas. Rara vez tenía un mail el cual no respondía. Bea lloro mucho y de a poco se fue olvidando de todo.

Pasaron algunos meses, cuando Bea acepto una invitación de nuevo pero esta vez fue de David. Cuando empezó a salir con él sentía que lo conocía desde siempre y un día supo que no quería perder más tiempo sin él.

Un día cualquiera Bea salió al centro a comprar nuevas cosas para la casa cuando siente que la llamaban pero no sabía quién.

-¡Bea! Tanto tiempo ¿Cómo estas?

-¿Renzo? Oh.

-David ¿Cómo te encuentras? Veo que haz estado bien cuidada. Te lo merecías. –Dijo Renzo algo triste y decepcionada por no ser él quien hiciera feliz a Bea.

-Si, David me ha vuelto esa chispa que me faltaba –decía Bea a la vez que miraba a su pareja: David -¿Y tú? ¿Terminaste de estudiar? No nos presentaras a…

-Oh, lo siento. Ella es Hanna mi novia –respondió algo nervioso
-¿En serio? Qué buena. Yo sabía que encontrarías a alguien para ti. –dijo Bea con entusiasmo.

-Cariño ¿Vamos? Estamos un poco atrasados –dijo David

Bea se despidió de Renzo y Hanna y siguió caminando.

-¿Cómo te sientes? –Le preguntó David cuando se habían alejado lo suficiente.

-Bien. No duele ni nada. Estoy feliz que haya encontrado a alguien y estoy feliz de estar contigo y no con otro.

 Renzo iba caminando muy callado cuando Hanna le pregunta:

-¿Quién es ella?

-Ella fue…alguien a quien quise mucho pero no funcionó.

-Se te nota algo triste

-No, para nada. Estoy feliz de que ella haya encontrado a alguien que de verdad se merecía y me alegro de  haberte encontrado a ti

-Qué vida más extraña ¿No? Cuando menos queremos a alguien  y nos encerramos llega alguien que nos cambia el panorama completo. ¿Te acuerdas cuando me dijiste que no buscabas a nadie? Y ahora…mira –dijo Hanna con una sonrisa.

-Lo se, tienes toda la razón –respondió Renzo mirando hacia atrás sabiendo que sus ojos no encontrarían lo que él quería ver.





Feeling Sorry ♫


-¡No se puede y no puedes tener amigos hombres y lo sabes! –Gritaba Agustina mientras ordenaba el living.

-Pe…pero…

-¡No! O ellos se enganchan de la “amiga” o ella se engancha del “amigo” ¿Te das cuenta? A menos que sean todos gays…-Decía Agustina recorriendo la habitación agitadamente de un lado para otro.

-Ya oh –respondía Bea un poco triste.

-Te lo digo en buena. Después tú o él sufrirá y no quiero andar haciendo de psicóloga. Aaarrrggg, ya, si sabes que igual te apoyaré pero por fa…

-¡Yaa! Si se, pero es que no…

-No, no, no, nada de peros –dijo Agustina mirándola seriamente.

-Solamente lo decía porque no quiero que él quede mal. Es una buena persona y lo que menos quiero es herirlo –respondía Bea al borde del llanto.

-Si dejas que sea tu “amigo” se enganchará más, sufrirá cuando tengas un pololo o novio o cuando se te declare y le digas que no, que no te interesa o que simplemente lo ves como un hermano menor ahí si que lo herirás.

-Tienes razón ¿Qué hago entonces? –Le preguntó Bea a Agustina con tono de desesperación

-Ir alejándote de a poco. Él tiene que entender que tú no eres su propiedad, que tú puedes salir y hablar y tener “amigos” (de esos que entienden, no como este). Te controla (y te dejas controlar) ¡como si fuera tu marido! Por dios, amiga ¿En qué chucha te metiste?

-Te diré que igual me gustó. O sea, es que me trata como si fuera lo más preciado que tiene. Se preocupa de mi, me pregunta siempre cómo estoy, me llama, etc. Y cuando en mucho tiempo no tienes eso y llega alguien que te pinta el cuento muy bonito…es…lindo. Te gusta y te encantaría que siguiera y…

-Pero…te grita cuando se enoja, puede que te golpee un día y tú dirás que no es nada. No puedes acercarte ni al David porque él se pone celoso. Te puede llamar cien veces si no le contestas un solo día. Además pasa lejos de la ciudad y tu misma me dijiste el otro día que no te gustaría tener una relación a distancia (aunque suponiendo que la tienen…pasan peleando), no quieres estar sola y lo que más harás es estar sola.

-Todos tienes defectos…él prometió cambiar.

-¿Si? ¿Cuántas veces te lo ha dicho? ¿Has visto algún cambio? No te dejes engañar. Él tendrá defectos pero ya es así y no cambiará a menos que vaya a un psicólogo por la rabia que tiene. Por favor, termina con esto. No es nada tuyo, será más fácil alejarte de él. –Le dijo Agustina sentándose al lado de Bea.

-¿Me ayudarás?

-Si, obvio. Eres mi amiga-hermana y no te dejaré sola


Ya era bastante tarde así que Bea se quedó a dormir en el departamento de Agustina para no tener que manejar desde tan lejos hasta su casa.

En la pieza que le prestó su amiga se puso a pensar…

“Hace algún tiempo conocí a Renzo, aunque no quería conocer y tener una relación con nadie. Luego de tantas decepciones amorosas ya no iba a encontrar ni buscar a alguien que me aceptara como soy. Así que dejé en claro desde un principio a Renzo que no quería nada.”

“Pero no me di cuenta cómo el tiempo pasó y la “relación extraña”, como me gustó llamarla, se estrechó más y las llamadas iban y venían, peleas del tipo matrimonio, palabras cariñosas y conversaciones interminables podían hacer que me sintiera bien y pensara en sentir algo por Renzo. Algo a lo que no sabía cómo llamarlo.”

“Renzo desde el momento en que me conoció dijo que se sentía atraído por mi y mucho más cuando conoció a la verdadera Bea.”

Un recuerdo se le vino a la mente el día cuando estaban discutiendo por tonteras, Bea le dijo a Renzo:

-Búscate a otra, te mereces algo mejor, no una loca como yo. A alguien que te quiera y te valore…

-No voy a buscar a nadie. Ya encontré lo que andaba buscando. ¡Tú! Me encanta como eres ¿No entiendes eso? –respondía él a todo pulmón sin importarle que la gente mirara al pasar por la plaza.

“Si, yo ya sabía los sentimientos de Renzo hacía la “relación extraña”, solo faltaba que yo diera el paso pero tenia una tranca y mucha carga emocional, así que se reprimía todo y no dejaba que más sentimientos se posaran sobre mi por eso le negaba el camino a Renzo. Entonces otro vez más le volvía a aclarar que no quería nada con nadie. Hasta un día pensé en ser lesbiana para que los hombres y en especial los “pretendientes” (para no decir jotes) me siguieran molestando.”

Pero Bea sabía por qué había ido aquel día al departamento de Agustina, su mejor miga de muchos años, fue el día en que ya esa relación no podía seguir porque ya no era extraña sino que dolorosa. El hecho de que ella no quisiera abrirse de corazón le hacia mucho daño a los dos y porque él estaba lejos hacia que se sintiera muy sola. Estaba triste y no creía estar preparada para sufrir de nuevo.

Renzo estaba por titularse de una carrera prestigiosa y tuvo que mudarse a dos horas de la ciudad centro,  lo cual hacia que viera menos a Bea y pelearan por tonteras más seguido.

“Tengo que aclarar que solamente teníamos o tenemos una relación extraña, donde no era necesario decir lo que somos o podíamos ser porque ya se sabía todo. Es enredado, lo se. Hasta yo me enredo y me pierdo.”

Según Bea y muchos amigos más, Renzo había cambiado para mal. Estaba muy controlador y huraño, cualquier cosa que una persona decía él explotaba y hería con palabras.

“Creo que está muy solo allá. Pero yo no puedo irme allá. Capaz que los estudios, la presión de terminar la carrera, el tiempo. Nuestro tiempo…reducido a nada…En una de las  últimas discusiones le dije que cada vez que saliera con tonteras que formaran pelas yo tomaría distancia de él y ya había empezado hacerlo. Ya no era como antes, los sentimientos estaban cambiando. En vez de cariño siento miedo hacia él. No es justo, pidió perdón, prometió cambiar.”

En una conversación entre amigas, Bea expuso su problema:

-No se por qué siento que es mi responsabilidad. Aun siento cariño hacia el y me apena que esto este así –decía Bea a sus amigas.

-Pucha, Bea. Es como tu viejo. Déjalo, no te conviene y no cambiará –le decía una amiga.

-Siempre salen con webadas ustedes dos, decídanse luego. Si no es ni tu pololo, entonces… ¿Qué onda?

-Se nota que hay algo pero hay actitudes de los dos, si, de los dos que impiden que avancen poh.

-Sabes que más búscate a otro. Por andar dejando que  esa cosa te controle no has visto a los muchos otros que están interesados realmente en ti –le dijo Pamela, una amiga de la infancia.


Bea se despertó de sopetón cuando sonó la alarma de su celular. Eran las nueve A.m. y tenia que ir al trabajo en dos horas más. No tenía ganas de ir, sentía una tristeza, algo muy deprimente dentro de ella. Un cansancio no la dejaba levantarse y era como si llevara años de trabajo pesado e imparable.

-¡Buenos días! Bea, Bea, Bea tan bella. ¿Cómo dormiste? Es mi nueva cama de agua –Dijo Agustina animadamente.

-Bien… -respondió Bea lentamente.

-No se te nota ¿Estas bien?

-La verdad es que no. No iré a trabajar, no tengo ganas.

-Bea, si es por el Rancio o sea Renzo no tienes que dejar que te influya de aquella manera. Ven, levántate, tomaremos desayuno.

Luego de haber tomado desayuno perezosamente Bea llamo a su trabajo y dijo que no iría porque no se sentía bien. Era la primera vez que faltaba a su trabajo de 3 años así que no tuvo ningún problema.

Agustina se preocupó por su amiga y no dejo que manejara en aquel estado así que decidió ir con ella en auto hasta su casa. En el trayecto Bea no habló y no tenía buena cara.  Al llegar se encontró con David “muy respetuoso” como le decía Agustina.

-¿Te sientes bien? –Le preguntó él.

-Si, estoy algo cansada

-¿Es por el Renzo? Lo siento si te lo recuerdo pero me preocupas…

-Es…no…yo… -Bea no era capaz de terminar alguna frase.

-Oye por si a caso mi cama no fue la  culpable, es nueva…-decía Agustina intentando hacer que Bea entrara lo más rápido posible a casa.

-¡Bea! –Gritó alguien.

-¿Renzo? ¿Qué? Pero… ¿Qué haces aquí? Es un día de semana y tú tienes clases

-Te vine a ver. Darte una sorpresa. Después de mi comportamiento…lo siento Bea.

-Bueno, yo…me voy. Bea cualquier cosa me llamas. ¿Ok? –dijo David

-Gracias, en serio. Te agradezco mucho tu preocupación.

-Oye, no. Rancio vete de aquí. No sabes el mal que has hecho –dijo Agustina

-¡Agustina! Déjalo hablar –le gritó Bea

-¡Pero Bea! Después de todo lo que hablamos y lloraste. No puedes hacer esto, se fuerte. Recuerda lo de ayer.

-¡Agus! Lo se, por favor cállate…

-Se que te caigo mal Agustina, después de toda la mierda que hice pero escúchame un momento –le pidió Renzo

-¿Qué? ¿A caso vas a decirle que vas a cambiar? Por favor Rancio, o sea, Renzo. Nadie te cree, ni tú te la crees. La Bea esta mal de nuevo por tu culpa. No has tenido que ver cómo tu amiga se intentó de matar. ¡Te da igual imbecil!

-Bea no quiero tirar por la borda lo que he pasado todo este tiempo…

-Un gran apoyo y amistad –interrumpió Bea –Es tonto pelear y discutir por cosas que una pareja haría. Tú y yo no tenemos nada, aparte de hacernos tanto daño. No estoy lista para una relación y creo haberte dicho de un principio lo que pensaba…me encantaría que respetaras mi decisión y que tomemos distancia, mucha distancia. Lo siento si se confundió el apoyo por algo más.

Bea entró a su casa rápidamente dejando a Renzo solo. Después de aquel día no volvió a recibir llamadas de él ni visitas. Rara vez tenía un mail el cual no respondía. Bea lloro mucho y no podía olvidar nada.

Pasaron algunos meses, cuando Bea acepto una invitación de nuevo de Renzo. Ya no sentía que fuera una relación extraña. Reconocía lo que era y no iba a perder tiempo sin él.


-Estoy feliz de haberte encontrado cuando menos quería a alguien.

-Qué vida más extraña ¿No? Cuando nos decidimos a no querer y no volver a sentir algo por alguien siempre es lo contrario. Aparece cierta persona que es capaz hasta de hacernos cambiar 360 grados –dijo Renzo

-Toda la razón. Lamento haberme tomado tanto tiempo –decía Bea mientras agachaba la cabeza en representación de tristeza.

-Tenías que sanar y aclarar tu mente.

-¿Crees que vale todo lo que esperaste?

-Si, lo vale. ¿Crees que soy la persona que esta cambiando tu vida?

-No lo se pero ¿Sabes? Lo estoy averiguando – Finalizó Bea con una sonrisa en su cara.



Claudia ♥

sábado, 7 de mayo de 2011

Un largo viaje


"...tras ese largo viaje, por fin tuvimos ese momento que tanto soñamos juntos, esa puesta de sol en el mar, esa tarde nos volvió a unir de esa distancia que comenzó por seguir mi vocación..."

Queda alguna duda para la proxima clase jovenes?-preguntaba con su voz convencida el profesor Alcaíno. Sabía que esas palabras indicaban el fin de las clases de esa semana.
Ya han pasado dos meses desde que estoy en una tierra de contrastes, semi desolada, con mucho verde y mucho desierto, frio extremo y calor infernal, pero es la tierra donde cumplo una especie de sueño, estudiar Medicina. Pero no todo es perfecto, deje familia, amigos y a ti, especialmente a ti.
Sabía que al concluir esta semana, estarías donde tus tios en viña, que en realidad me queda más lejos que Santiago, pero para ti es un lugar mucho más especial que la urbe.

Esa semana no viaje a casa, aunque andaba apurado, con mi mochila con un poco de ropa y algunas cosas en mi maleta, que aunque es enorme, solo llevaba un par de libros y ropa para abrigarme.

Me levanto de mi pupitre, me despido de algunas personas y comiezo a caminar por el largo camino de la Troya, con los alamos a mi derecha y algunos cultivos de maiz a mi izquierda.

Ni tu ibas a pensar que me iria a un lugar así. Tu esperabas como todos que volviera a ese enorme edificio de Independencia, pero el destino me trajo a este lugar desconocido.

media hora de larga caminata, bajo un sol fuerte y por finllego al terminal, tengo un rato para descansar. Me compró un nectar bien helado y unos pastelitos muy ricos. En el anden del medio llega el bus a Valparaíso- Viña del Mar de las 2 de la tarde.

Asiento 15, ventana como me gusta, mi maleta abajo, yo, mi celular con musica, reviso el correo mientras veo algunas imagenes de anatomía.

Ha sido una larga semana de pruebas, no te he visto en las últimas 3 semanas, en medio hemos discutido 3 veces, y nos dejamos de hablar un par de días en la segunda.

Los meses de distancia han sido extraños para los dos. El tiempo ha sido muy corto desde que entré a estudiar Medicina. Y que decir la distancia. Pero aun así tu paciencia ha sido gigante, y me has comprendido en todo momento.

Esta vez el viaje no es en la dirección de siempre. No viajo por Rinconada hacia el Santuario de Santa Teresa y veo el Monte Aconcagua y su esplendida en medio de la cordillera, viajo por Panquehue y Manantiales, Quillota y varias ciudades que por primera vez paso.

Leo un poco pero me aburro, me detengo a leer tus mails, y hay uno de buenos días. Te levantaste hace poco, tienes que cocinar a tu papa, y tu mamá viene en camino y viajaras a Viña.

Lentamente el paisaje se torna repetitivo entre cerros medio secos y algunos espinos que los decoran y el sueño acumulado hace efecto, mis parpados pesan y duermo como un bebe escuchando música.

No se cuanto rato ha pasado, pero un inspector me despierta (no se que con que fin lo hizo, tal vez sólo para molestar) para ver mi pasaje, como siempre algo perdido lo encuentro en mi bolsillo trasero, lo paso sin muchos ánimos por despertarme y sigo con el viaje, veo mi teléfono y encuentro una llamada perdida tuya de hace unos 10 minutos.
Llamo de vuelta pensando que algo pasó y que no podrás viajar a Viña. Al oír a tu voz diciendo que sólo querías avisar que ya ibas en viaje me tranquilice una enormidad. Este viaje lo teníamos planeado de hace una semana y media, yo había adelantado estudio para que no nos molestara. Un Pastelo cuídate, nos vemos en un rato más para terminar la llamada y yo seguir con el viaje. Trate de conciliar el sueño, pero no pude. El viaje se hacía eterno, no sabía donde iba y mucho menos cuanto quedaba, así que preferí seguir estudiando.

Lentamente diviso el mar en el horizonte, lo que me indica que ya voy llegando a mi destino (y obviamente a ti), han pasado casi 4 años desde la última vez que estuve en la orilla del mar, al comienzo no me gustaba, pero contigo le volví a tomar el gusto.

Llego al terminal, mucha gente al igual que en Santiago, y veo lo cambiado que estaba. Tomo mi maleta y camino hasta encontrar un lugar donde comer. En medio de mi almuerzo rápido, te llamo y me dice que en un rato más llegas, estoy algo asustado porque es la primera que sales en auto y das un viaje tan largo. No se que haré durante una hora sólo en una ciudad que no conozco con una maleta algo incomoda. Hago lo mejor que un universitario sabe hacer en sus tiempos libres, leer algo para adelantar estudio.

Así pasa rápidamente la hora y siento mi celular de nuevo.

Pastelo, te espero en la salida del terminal, es la señal que me dice que queda poco por verte. Al salir veo algunos autos y te veo, corro hacia ti sin darme cuenta mucho de los autos, y dejo mi maleta para abrazarte. Nos enredamos en nuestros brazos haciendo desaparecer el resto del mundo. Nos besamos y nos quedamos así un largo rato. Me miras y me dices vamos sonriendo.
Subo la maleta al portaequipaje y damos vueltas hasta que estacionas el auto.
Joaco, sácate los zapatos daremos vueltas en la playa, porfa acompáñame, quiero caminar a tu lado como hace tiempo no lo hacemos.

La arena algo tibia por el incipiente sol de esa hora (aproximadamente las 6 de la tarde de un día de mayo) cobijo nuestros pies mientras nos dirigíamos hacia el mar. Nuestros pies se humedecían con cada ola que llegaba. No hablamos mucho al comienzo, pero el ver tu cara feliz me hacía saber que todo estaba bien.
Te tome de la mano y caminos por el borde. Reímos como hace tiempo, era el renacer de todo. Llegamos a unas rocas. Subimos y vimos ese atardecer que muchas veces soñamos en ver. Por fin era verdad, veíamos al sol ocultarse en la lejanía del mar. Yo decía que el sol se iba a dormir a Australia y tu decías que se iba a Japón a dormir.

Así estuvimos hasta que la oscuridad se tomo el cielo. Y nosotros como nunca disfrutamos una tarde que necesitábamos, que nos permitió renacer nuevamente. Las casi 3 horas de viaje sin dormir valieron la pena, porque tomé un bus que partía en San Felipe, y tenía como destino la felicidad a tu lado.


Pastelo ♥

sábado, 23 de abril de 2011

Algunos pensamientos.


Recuerdas esta imagen?Si, la tomaste tu, para darme ánimos y yo me amurré. Te lastimé y problemas como siempre. Aprendimos de 0 en este largo tiempo, empezamos de nuevo, como las flores en primavera.


Por mi mente pasan, vagan se mueven , dan muchas vueltas.
Llegan un día y se van, se van al minuto, al segundo, horas, días, a lo más semanas.
Locos pensamientos que chocan entre si.
Por ejemplo
Hoy quiero escribir.
Estudié.
Vi una película.
Estudie.
Escribo ahora.

Existe un solo pensamiento que da vueltas todos el día. Las 24 horas, cada minuto y segundo.
Aunque duerma a roncar, o mi mente supuestamente esta enfocada en algo.
Eres tu, que de vez en cuando se acuerda de este rinconcito del "mar" buscando una palabra que te alegre.
Me cuesta inspirarme...
Pero no es porque deje de quererte.
Es porque tengo un tapón de cosas que escribirte.
Son esas ideas locas que dan vueltas y quieren salir por mis dedos.
Pero unas ideas medias raras llamada Medicina no las dejan salir diciendo con tono enojado "Estudia-Estudia"
Me acorde de Estudia- Es tu día.
Es ridículo, pero pasó a formar parte de mis pensamientos permanente juntos a ti.
Leerás una y otra vez.
Te darás cuenta que de a poco estos largos meses de inactividad de esto desaparecerán. Creo que es mi mejor ejercicio. Este escrito apestará y mañana espero que me lo digas.
Da igual.
De a poquito escribiré como antes. Los ratos libres o en el bus (he soñado que viajamos juntos y te duermes en mi hombro y al despertar me besas despacio con cara de "no te dejaré solo nunca más") los ocuparé para que mi corazón escriba.
Mi mente no...esta ocupada de esos pensamientos malos que me dicen estudia (o es tu día?).
Ojala lo leas. Aunque de todos modos te mandaré el link.

Antes de olvidarme. Lo más importante





TE ADORO


PD: he intentado ponerle colores al texto, no se si me olvidó o simplemente no me resulta.
El texto bajo la foto es rojo y entre comillas. El resto sigue igual hasta el te adoro escrito en letra tamaño Largest (la más grande) y con hartos colores. Tonto blog, casi un año que no veo, con razón no me pesca hoy.
Y ahora sólo coloreo dos letras.

jueves, 29 de abril de 2010

Cafetería.


"...y quien sabes si así conoces a tu esposo?, un loco psicopata, que en el fondo es la única excepción...tan dulce como el caramelo...uno choca con el amor y no te das cuenta hasta que lo extrañas..."


“Hoy es el día mas aburrido y lento de la semana” –pensó Joaquín. Trabajaba en una cafetería bien concurrida, pero aún así este día en especial a él se le había hecho largo y sin nada interesante.

-Joaco ¿Podrías atender a las señoras de ahí? –le dijo su compañera de trabajo señalando a unas mujeres que rondaban los 40 años.

Joaquín accedió de mala gana ya que esas señoras le daban una mirada “acosadora” y a él no le gustaba –“Podrían ser mis madres” –se decía cada vez que las veía.

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-No quiero ir allá –le decía Claudia a su prima Mady -¿Podemos ir a comprar ahora lo que quieres?, ¡¡y luego comerás todo lo que quieras!!

-No, jaja, quiero comer ahora, vamos, sígueme –dijo Mady arrastrándola del brazo hacia la cafetería -¿Qué quieres? Yo invito.

-No se, nunca he tomado un frapuccino o esas cosas, además no me gusta el café, compra tu, yo no quiero nada, gracias.

-¡¡Eres gruñona!!... ven, sentémonos aquí.

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Joaquín terminaba de atender a las señoras pervertidas cuando vio que entraban 2 jóvenes. Una de ellas muy entusiasmada recorría con sus grandes ojos el lugar y la otra, se notaba que estaba molesta por algo. Se sentaron en un rincón cerca donde estaba él y decidió ir a atenderlas.

-¿Qué les puedo servir? –dijo

Mady muy animada leía la carta de menú.

-No se, nunca he estado aquí –dijo Claudia con tono pesimista

-¿Qué nos recomendarías? –preguntó Mady

-Umm, bueno…yo…a mi me gusta el frapuccino de frutilla, tiene…

-Algo que no tenga café, por favor –interrumpió Claudia

-Es que…este….sabes…ni se les siente el sabor a café, pero de verdad te lo recomiendo.

-Ya, ya, podrías traer 2 de esos y umm, unos de estos quequitos –dijo Mady señalando la carta de menú

-Ok, en un momento

Joaquín llevó el pedido y mientras esperaba miraba hacia aquel rincón…

-No seas cerrada, él recomendó eso, súper buena onda, así que…pliiiiiiiiiiiss, cambia esa cara –le rogaba Mady con un gesto en la cara

-Ya oh, pero yo sigo creyendo que deberíamos comprar antes lo que necesitas y después comer.

-Ya…Umm…cambiando de tema, ¿Te diste cuenta cómo te miraba el que nos atendió? –dijo Mady con una sonrisa

-¿Ah?, ¡¡no!! ¿Cómo voy a darme cuenta de eso? Estas loca, ¿Lo sabías? El hacía su trabajo. No hables tonterías –respondió Claudia mirando en dirección donde se encontraba Joaquín

“Está mirando” –pensó él y corrió la mirada que había entrechocado con la de aquella chica a la que no sabía el nombre.

-Ahí trae las cosas –dijo Mady –date cuenta como te mira

-¡¡Cállate!! – le dijo Claudia muy bajito sintiendo como su cara se ponía roja de vergüenza.

-Aquí tienen…que lo disfruten

-Gracias… -respondió Claudia mirando directamente a Joaquín.

Y sus miradas se volvieron a encontrar.

Él, muy nervioso asintió y se fue rápidamente.

-Y te sigue mirando, jajaja –reía Mady

-Ya déjate, es como todos los otros babosos que no saben disimular, aunque tenia razón sobre esta cosa, es rica y no se le siente, casi, el sabor a café.

-Admite que igual te gusta que te miren y todo eso

-Mmm..., no, no es agradable –dijo Claudia con cara de pocos amigos

-Ya…lo voy a llamar para pedir la cuenta –Mady hacia señas a Joaquín para que se acercara

“Oh, ya terminaron. Que rápidas –pensaba él.

-¡No! Todavía no termino –reclamó Claudia

-Pero si querías irte rápido ¿no?

-La cuenta, plis –dijo Mady

-Son 10.318 –respondió Joaquín

Claudia sentía como él la miraba de re-ojo y eso no le gustaba, la ponía en una incómoda situación.

“No se por qué no la puedo dejar de mirar. Sé que ella me ha visto hacerlo. Que vergüenza, debe estar pensando mal de mi.” –pensaba Joaquín

“Y lo vuelve hacer…uy! Si tenía que ser hombre, baboso. ¡Todos son iguales! –pensó Claudia

“Estos dos se miran mucho. Si a él le gusta mi prima.” –se decía a si misma Mady

-Gracias. ¿Vamos Clau? –y Mady insistía en que algo pasaba allí

-Si, emm, vamos –le respondió agachando la cabeza

-Gracias por venir, vengan pronto –“¿Por qué dije eso? –dijo Joaquín quedando inmovilizado y ni sabia por qué.

Claudia tomó del brazo a Mady y la llevó rápidamente lejos de aquel lugar.

“¿Qué fue eso?” se decía una y otra vez. Mady reía confirmando que algo pasaba ahí y estaba segura de que lo iba a averiguar.

Después de que Mady compró lo que quería, volvieron a casa de Claudia.

Al llegar se encontró con la desagradable sorpresa de Gaspar conversando con su madre. “No podía ser peor este día” –se dijo.

-¿Qué quieres? –le preguntó

-Te vine a ver ¿A caso no puedo?

-No, no puedes, hoy no. Estoy ocupada, no ves que tengo visita –le dijo con el peor tono que podía encontrar en ese momento.

-¿Podemos conversar de algo? Solo es un rato y te dejaré tranquila.

-Bueno, que sea rápido porque estoy ocupada, vamos a fuera –dijo saliendo a la calle

-Yo te venia a ver…

-Eso ya lo se, ¿Qué quieres? –le preguntó con una mala actitud

-Claudia por favor, yo…

-Tú nada, si no es algo importante, como una muerte o algo que tengamos en común lo cual es nada, no quiero saber de ti y te pido por favor que te vayas. Desaparece, eso haces siempre ¿No? Me dejas tranquila. Yo sigo con mi vida, tu con la tuya, se feliz, yo lo seré, ¿Ya?

-No fue mi culpa y lo sabes…-Alcanzó a decir Gaspar

-No, si no, tu nunca tienes la culpa pero yo si. Vete, de verdad, ándate. Te lo he dicho en millones de tonos y no entiendes y se que no eres enfermito así que por fa’ ve con las plásticas y se feliz –dijo Claudia dándole la espalda a Gaspar

-De verdad, creo q me merezco una 2da oportunidad

-¿Tú? –Dijo ella con tono sarcástico

Y lo dejó hablando solo. Era una estupidez que fuera a su casa a pedir 2das oportunidades. No, ya no. Claudia solo intentaba de olvidar aquella relación y avanzar con su vida, lo cual ella intentaba de hacer pero Gaspar…por lo que se veía, no.

-¡Uy! Que estas enojada, de verdad olvida eso, te hace mal –Le dijo Mady

-Ya, si no importa

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Joaquín las vio alejarse rápidamente. Ahora solo tenía el recuerdo de ella. ¿Qué podía hacer? Solo sabia que su amiga la llamó Clau = Claudia, pero nada más. “Es solo pasajero, no volverá. La ahuyenté, ahora creerá que soy un psicópata.

Al final, el día de Joaquín transcurrió en el mismo tipo de pensamientos como ese. Hasta que llegó la hora de irse a casa, no se había percatado de que pasó pensando en ella mucho tiempo y era hora de ir a descansar. Tomó la micro que siempre pasaba tarde, luego en el metro se fue sentado en el suelo. Intentaba de no pensar en el día de hoy pero no podía, no, no podía. Volvía a repasar todo, desde que entró con mala cara hasta que se fue nerviosamente del local. “¿Por qué dije eso?, ni se por qué. Fue lo único interesante de mi día y lo eché a perder. Soy un tonto…”

Llegando a su casa, no había nadie de su familia. Cocinó algo para él y se recostó en su cama quedándose dormido.

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-Hoy a la Claudia le echaron ojo tía, ajaja –decía Mady

-¿Si?

-¡No! Ya Mady déjate con eso. No fue nada mamá así que no preguntes más

-Pero si siempre te pasa lo mismo ¿Qué le vas hacer? –dijo su mamá

-Nada mamá, nada. Solo que me aburre que me miren con esa cara de psicópata, ya me basta el Gaspar que haga esas cosas.

-¿Y si así conoces a tu esposo? –Mady se puso a reír

-Imposible ¿Un psicópata? Olvídalo…-dijo Claudia haciendo un gesto con la mano –iré a descansar ya que esta saltarina me hizo recorrer el mall entero

Al caer la noche Claudia pensó en el momento en que la mirada de él, el joven que las había atendido en la cafetería, había chocado con la mirada de ella y así se quedó dormida.


Era el día libre de Joaquín y no quería estar en su casa. No tenía a nadie que lo acompañara a algún lado. “Iré al Museo, no tengo nada que hacer y no quiero quedarme aquí” –dijo Joaquín, tomando su mochila.

Tomó el metro en dirección al Museo. Joaquín iba escuchando música. Veía como la gente subía y bajaba del metro cuando la vio, sentada a unos pasos de distancia de él.


Claudia se había levantado temprano para hacer trámites e iba en el metro escuchando música en su mp3. Su mente esta en otro lado. Se sentía extraña ese día. Alegre, sin saber el por qué, estaba ansiosa con ganas de saltar y gritar cuando lo vio.

Sus miradas chocaron otra vez y los dos quedaron paralizados pero no dejaron de mirarse.

Joaquín se puso nervioso, “Me esta mirando, se dio cuenta que estoy aquí. Va a salir corriendo y me denunciará por que cree que soy un psicópata” –pensó

“¿Cómo es que…? ¿Por qué…? ¿Sabía? ¿Me siguió? No, no creo. Está mirando, yo… ¿Le hablo o hago como si nada? No haré como si nada, porque sabe que lo vi. Mejor le pregunto así saldré de dudas…” –se dijo Claudia.

El metro se había detenido en una estación, cuando Claudia se paró en dirección a Joaquín. Pero él, del susto, salió antes muy apurado como si necesitara aire en aquel subterráneo.

-¡Oye!, espera. No arranques, no te voy hacer nada, solo quiero hablarte –“creo” –Tú...yo…ummm... -“¡Dios! No se me ocurre nada” – ¡Tu eres el joven de la cafetería!

-¡Ah! –“Me está hablando, no gritando. ¿Qué le digo?” –Sí, yo soy el de la cafetería, te recomendé el café…eso –“Que tu mente no vague ahora” se dijo Joaquín.

Y el nerviosismo los bloqueó a los dos. Aunque había silencio no era ese tipo de silencio incómodo, no, simplemente era “ese” silencio.

-Me gustó tu recomendación de ayer. Pensé que tendría mucho sabor a café y no fue así. Me carga el café, jajaja, y bueno ayer no andaba de muy buen humor. Disculpa si te traté mal.

-No, para nada, no hiciste nada malo.

-¿Vas al trabajo? –preguntó ella intentando de salvar la conversación.

-No, hoy es mi día libre. Iba al Museo, no quería estar en casa, entonces se me ocurrió visitar el Museo y despejarme un poco del trabajo. Tú…

-Ah…

-Sí –“Se está acabando la conversación y será la última vez que la veas y te odiarás por eso” - ¿Tú vas al Museo? –“¿Qué tipo de pregunta es esa?”

-¿Yo? Sí, sí voy. Es uno de mis lugares favoritos para visitar. Es raro porque las personas naturalmente…

-Prefieren una caminata o cenas románticas –dijo Joaquín terminando la frase.

-¡Sí! Tú…vas solo ahora ¿No?...Yo…-“Pregúntaselo, pregúntaselo” –Claudia sentía como se sonrojaba.

-Voy solo ahora. ¿Quieres acom…? –“Ahora si que creerá que eres un psicópata y saldrá corriendo” –Joaquín se puso rojo como tomate al igual que Claudia

-¿Ir contigo? Que loco. ¡No tú! No, no. Me refiero a la situación. Pero bueno…yo…me gustaría ir. Hace mucho que no voy y no se de que me he perdido –“Estás aceptando la invitación de un extraño”.

Joaquín y Claudia pasaron el día juntos en el Museo. Ella no hizo los trámites, pero no se arrepentía. Sabía que estaba pasándola bien con él.

El sol estaba escondiéndose y recién los dos asimilaron que el día había pasado rápidamente.

-Tienes que ir a tu casa –dijo Joaquín –No es que te esté echando, ni nada por el estilo, pero es tarde y tenías que hacer unos trámites. Supongo que en tu casa deben estar preocupados…

-Jajaja, sí, supongo que deben estarlo. Pero la he pasado muy bien hoy. Creo que es hora de que me vaya ¡Se pasó el tiempo volando! –dijo Claudia

-Si. Supongo que si. –dijo Joaquín con un tono poco entusiasta.

-Bueno. Me voy. Pero me gus… -“¿Lo invito yo o no?” Dudaba Claudia

-Podríamos seguir en contacto. Si quieres, obvio, sino…lo entenderé –“No quiero dejarte ir”-Este es mi número y me puedes llamar o si prefieres que yo te llame. Bueno ahí ves tu –dijo él dándole el número de su celular.

-Ya. Listo. Me voy. Cuídate mucho, y nos vemos. Chao. –se despidió distante.

Era solo alguien que recién había conocido.

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-¿Por qué llegas tan tarde? Ni siquiera llevaste tu celular. Estábamos preocupados por ti –le dijo la mamá de Claudia

-Yo. Es que… me encontré con un ex compañero de colegio y…me quedé conversando. Se me pasó la hora. Lo siento –mintió Claudia

Claudia se fue a su pieza cuando entró Mady.

-¿Segura de que fue un ex compañero de colegio? Claudia no me mientas. No fue así. Ahora dime que te pasó para que te brillen los ojos y sonrías de esa manera.

-¿Ah? ¿De qué hablas? Mady. Shhh, no hables tan fuerte que te pueden oír. Ya. Ok. No fue un ex compañero, me encontré con Joaquín, o sea, el tipo que nos atendió ayer en la cafetería. Así se llama –le contó ella –Mentí porque mi mamá se iba a poner exagerada con la situación y además no hice ningún trámite.

-Uy. Si yo sabía que ahí pasaba algo más.

-Mady! Apenas lo conozco…pero fue genial pasar el día con él-dijo mientras se sonrojaba.

-Uiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiii!!!!!!!!!!!!-grito Mady.

-Shhh!!!!-respondió Claudia.

-Cuéntame todo, ¿te beso? ¿Lo besaste? ¿Se verán de nuevo? ¿ Se abrazaron? ¿Anduvieron de la mano? ¿Te gusta? ¿Le gustas?

-Ay!...lo vi en metro, y estábamos nerviosos…y no lo bese, me abrazo un poco, y ay!no se, no se…debo dormir Mady…mañana…

-Lo veras de nuevo- interrumpió Mady. Lo sabía, Uds. puro amor.

-No seas loca, debo trabajar, lo sabes, buenas noches.

-Ya vaya a soñar con su Joaco, buenas noches-mientras Mady la abrazaba.

Mientras tanto Claudia al irse a dormir pensaba “¿Lo llamo o no?...parece una arrastrada si lo hago, pero si no sentirá que no me importa…¿un mensaje?...si mejor…a ver…Hola!...Como estás?...llegaste bien?...yo estoy bien…gracias por la tarde, espero verte pronto…NO! Borra eso…mmm.....…estamos al habla…cuídate…un beso…te extraño…No, eso tampoco!...xau...Ya listo, enviar…AY! Que soy Pastela …no le dije mi nombre…¿se dará cuenta? no creo que sea tonto…” y en ese momento le llega un mensaje de un numero extraño…

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Mientras tanto Joaquín llegaba a su casa, para variar no lo habían esperado a tomar once, saco su tazón de Starbucks y se hizo una leche y unos huevos revueltos…pero no podía dejar de pensar en la tarde con ella…Claudia daba vueltas en su cabeza muy seguido como un satélite…”Estará bien…abra llegado bien a su casa, me hablara de nuevo…debe pensar que soy un ñoño que va a Museos…Que lugar es ese para una cita…pero ella…me miraba fijo a los ojos cuando le hablaba de arte…yo hablando de arte…porque no le pregunte si tiene novio…y para que preguntar eso? ¿Me gusta?...Me gusta!!!...mientras se ahogaba con leche…le mandare algo…Hola…¿llegaste bien? ojalá que si, descansa es tarde, cuídate…nos vemos…un beso J…Listo…Fuck!no le dije quien era…soy demasiado Pastel ¡” y así se fue a dormir.

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Los días pasaban en la Cafetería, y Joaquín se aburría, miraba la gente, atendía, pero solo esperaba que Claudia llegara de nuevo…pero no fue así ese día…

-Joaco!!!Atiende a ese caballero…es la tercera vez que te digo!!!!

-Aps…emm …si si…-mientras el pensaba en el mensaje de anoche que recibió.

Así empezaron a hablar, solo por mensajes, y se pinchaban, Joaquín al terminar su jornada tenia al menos unas 25 pinchada de Claudia, y un par de mensajes sin mucho sentido…

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-Mady!!!!! ¿Estás? vamos a tomarnos algo? Mady po!-gritaba Claudia por la casa- apúrate.

-Ya voy…

Ambas habían quedado de acuerdo de ir de compras y pasarían a tomar un café, cosa que a Mady al comienzo le extraño, pero supo que solo era para que Claudia viera a Joaquín.

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-Otra larga y aburrida mañana…solo espero que…Claudia!...

La vio llegar y se disponía a atenderlas pero la encargada le dijo tu te quedaras adentro, pero ella tubo que volver y dijo “Quieren que tu las atienda”.Joaquín solo sonrío y fue donde ellas.

-Hola buenos días, que desean servirse.

-Dame un Mocca Late y ella quiere servirse a un Joaco-dijo Mady mientras reía.

-Mady por Dios!...Hola Joaco…¿como as estado?-dijo Claudia sonrojada.

-Bien, algo aburrido pero ya se me arreglo la mañana- respondió también sonrojado.

-Ups…creo que interrumpo…voy y vuelvo Claudia…mmm dale un Frapuccino de Frutilla o de Chocolate.

-Ok, se los traigo enseguida.

-Joaco…puedes sentarte conmigo un rato…ósea…”hay que hago…se clara…!”Hablar, “dile q lo extrañas” y me gustaría…emmm…hablar algo que sea…

-Pucha “deja el trabajo y habla con ella…No la extrañabas tanto? Aquí la tienes…abrázala…mira sus ojos…quédate no la dejes!” estoy trabajando…pero si quieres nos vemos a las 4 aquí mismo y hablamos…-dijo algo triste.

-Aps…lo siento…-dijo ella bajando su mirada.

Joaquín volvió a la cafetería, hizo el pedido y se lo llevo a Claudia que estaba sola, al rato volvió Mady, y hablo con ella.

-Y…¿le gustas también?...que te paso…tu cara esta algo triste…

-Mmm…hablare con el…pero en la tarde…esta ocupado ahora…pucha, no debí molestarlo.

-Oye viste cuanto se alegró al verte, ya no te desanimes, lo veras mas rato. Ya vamos a comprar ropa- mientras hacia una seña para llamarlo.

-Joaco, nos traes la cuenta.

-Son $ 7.250.

Mady pago, y Claudia al levantarse llamo a Joaquín.

-A las 4 y se puntual- mientras lo abrazaba fuerte y se despedía con un beso en su mejilla.

Joaquín comenzó a retirar las cosas de la mesa, cuando vio un corazón dibujado en las servilletas, y en otra varios…las tomo y las guardo en su bolsillo

Joaquín solo quería que el tiempo pasara, pero cada segundo parecía una eternidad para el. Claudia mientras tanto tomaba sorbos pequeños de su Frapu, era hecho por el, su recuerdo mas reciente, y no quería acabarlo muy pronto, y así acompaño a Mady por todo el mall con su Frapu en las manos, se probaron mucha ropa y así Claudia paso el rato, sin dejar de pensar en lo que se venía.

El tiempo paso, y la hora llego.

El llego unos minutos antes, y ella llego puntual. Se abrazaron y se miraron fijos.

-Sorry por llegar después, ¿estoy en la hora aun?

-Si…no te preocupes…¿emmm que hacemos? vamos a…”invítala algún lado para divertirse… no a un museo…mmm que podría ser…cine?no podremos hablar…mmm”.

-Vamos al Happyland-dijeron los dos a la vez, se miraron y rieron.

Caminaron, sus manos se buscaban, se rozaban, pero tenían miedo de tomárselas.

Jugaron, rieron mucho, y después con un helado hablaron en la terraza.

-Emm…Claudia…yo…-murmuraba.

-Dime.

-Amm…lo pasé muy bien hoy contigo-mientras tomaba de su mano.

-Yo también, eres no se…-decía muy sonrojada.

-Soy un Pastel-dijo sonriendo.

-Eres un Pastelito, eso eres…pensé que eras un jote cualquiera, pero estabas más nervioso que yo, y…

-Tienes razón, sabes…

-Dime-mirando sus ojos fijamente.

-Emmm…ammm…tu “no le preguntes, pensará que solo saliste con ella porque quieres comértela” tienes novio? “eres un Idiota”.

-No, jajaja- ella reía nerviosamente- terminé hace un tiempo con un imbecil, pero él aun me sigue a mi casa, yo solo quiero volver a hacer mi vida…y tu?tu novia no se pone celosa porque sales con desconocidas?.

-Novia?-pregunto Joaco- No tengo, llevo un tiempo soltero, y bueno por ahora feliz …

-Ohh…que bien “no quiere novias, pensó Claudia algo triste”.

-Pero creo que la persona de mi vida llegara sola por accidente “esa eres tu”.

-Jajaja-sonrió ella-algún chocaras con ella- mientras lo abrazaba tiernamente.

-Si es que no choqué ya contigo “que fue eso…que dije…arréglala…” ósea con ella- dijo sonrojado.

-“dijo que era yo…que hago…ríete” Jajaja lindo…”le dices lindo a un desconocido!”

Así pasaron rato hasta que ya lo noche cubría toda la ciudad, veían como los focos alumbraban como miles de luciérnagas la ciudad. Así el la fue a dejar a casa, abrazados, mientras reían de las cosas mas simples de la vida.

-Aquí vivo Joaco, gracias por venir a dejarme, espero que nos volvamos a ver “si quiero verte de nuevo, y ojala mañana mismo”…

-De nada Pastela, gracias por hacerme reír un rato muy largo…

-Perdón? Pastela? Que es eso?-mientras reía en la reja de su casa.

-Tu me dijiste Pastelito, y tu eres Pastelita “si, quiero que seamos una pareja…”

-Que eres tierno Pastelito! “si quiero ser tu Pastela por siempre”.

-Bueno creo que debes entrar, es tarde y yo…

-Tú debes ir a tu casa…

Se abrazaron sin ganas de dejar que el otro partiera, se miraron a sus ojos y la puerta de la casa se abre, y una voz de hombre dice –Claudia, entra inmediatamente…y despidete de ese imbecil ahora mismo!!!!!-en tono muy enojado.

-Lo siento, cuídate mucho-mientras beso su mejilla.

Él solo vio como ella entro casi corriendo a la casa, mientras la puerta se cerraba, y escuchaba unos gritos de reto en contra de ella…no abandono eso hasta que se silenciaron los gritos y ver que un luz se prendía en el segundo piso…y ver como ella cerraba las cortinas. Así partió un largo viaja de vuelta a su casa, con el corazón que ella había dibujado en una servilleta en su bolsillo y su perfume en su polerón. Que importaba la hora, que importaba el metro vacío. Había pasado el día con ella y con eso ya era feliz.

---o

-¿Quién era ese imbecil?-decía el padre de ella lleno de ira.

-No te importa, ya estoy grande y se con quien me junto.- su cara llena de rabia e impotencia.

-Dejaras de verlo hoy mismo, nunca más.

-NO!, tu no eres nadie para decirme a quien veo o no-sus ojos se llenaban de lagrimas mientras subía las escaleras-.

Un golpe de la puerta cerró la conversación, ella solo dispuso a cerrar las cortinas y encerrarse a llorar. ¿Por qué no quiero dejar de verlo? Se preguntaba. ¿Por qué ya lo extraño?.

Toc toc! Sonó la puerta

-Soy la Mady…se puede?

-Pasa, rápido.

-Qué te pasó-mientras la abrazaba-ya estas llorando por el Joaco?.

-Jajaja-sonreía mientras secaba sus lagrimas-el no es el problema, es mi papá…quiere que lo deje de ver.

-Pucha oh!y que onda?..¿Te gusta?...le gustas?, se ve que tienen onda, los vi desde mi ventana y uii!!! Justo el tío interrumpió, ya les iba a sacar la foto a Uds. dos.

-Jajaja que eres pesada!-mientras reía nerviosamente-el es lindo, me protege mucho, me hace reír, es mi payasito, es mmm, no se…es único.

-Waaaaa!!!Si ya se enamoro. Uiiiii- mientras le hacia caras coquetas-.

-Ya iré a dormir, estoy cansada, buenas noches Mady, gracias por hacerme reír.

-Buenas noches Julieta, cuídate para tu Romeo de cafetería.

---o

Así ella despertó, y vio una maleta a la salida de su pieza, su padre al verla le dice:

-Empaca, nos vamos a Alemania.

-NO!no quiero, yo me quedo.-dijo mientras se volvió a encerrar.

Mientras le ponía cerrojo a su puerta busco su celular y le mandó un mensaje a Joaquín.

“Pastelo querido, te necesito urgente, ven que me quieren llevar lejos de ti, porfa…te adoro!!”

-Porfa léelo luego-decía ella-.

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-Me traes la cuenta por favor-decía una de las señoras con mirada “acosadora”.

-Bueno-respondió Joaquín.

Y mientras su celular recibía el mensaje.

De: Pastela ♥

“Pastelo querido, te necesito urgente, ven que me quieren llevar lejos de ti, porfa…te adoro!!”

Joaquín no supo como pero ya estaba en la salida del mall tomando un taxi hacia la casa de Claudia.

Al llegar escucho golpes de puerta, y al entrar vio al papa golpeando la puerta, y ella desde la ventana diciéndole:

-Pastelito, llegaste, rescátame por favor!!!!-decía en medio de lagrimas.

-Toma unas sabanas y tirate le dijo en voz baja, yo te espero aquí abajo.

Ella tomo unas sabanas, las ato y comenzó a bajar, ya quedaba poco cuando el padre de ella vio a Joaquín y se tiro encima de él.

-Tu eres el culpable de todo esto-mientras le lanzaba un feroz golpe.

Lo pudo esquivar pero al ver que el se dirigía sobre Claudia corrió a protegerla, y le llego uno seco en su nariz. Del golpe calló al suelo chorreando sangre en el pasto de la entrada.

-Joaco!!!!-gritó Claudia, que se tiro al vació en una especie de patada voladora sobre su padre. Tan efectiva fue que lo pudo botar al suelo medio inconciente.

Corrió descalza a su lado y al ver su nariz toda chueca y llena de sangre le dijo:

-Cariño!!Tu nariz está rota!!!!Lo siento es mi culpa, perdóname por…

-No digas leseras, mi nariz esta mejor que antes-dijo riendo.

Por suerte los tíos de Claudia venían llegando de su turno en el hospital y atendieron rápidamente a Joaquín, quien se quedo en el casa tomando reposo.

-Pobrecito mi cuñado, tiene su nariz rota-decía Mady, mientras Claudia había ido por algo de comer.

-Jajaja, gracias cuñada por llevarme a la Clau ese día.

-Jajaja, par de pasteles si cache que te atraía, la mirabas como loco-dijo molestándolo.

-Mady!!!Deja al Joaco tranquilo.

-Ya!!Dejare de tocar al violín,. Aps…Clau…dile eso al Joaco…-se despidió haciendo morisquetas.

-Emmm Joaco, yo…quiero decirte algo…que es importante…para mí…y para ti…ósea los dos…y que…

-Claudia…me gustas…y mucho…de verdad-dijo sonrojado.

-Awwww tu…emmm si debo reconocerlo que también me gustas y…

La habitación se silencia porque Joaquín besa a Claudia.

-No preguntes y si quiero pololear contigo, espero que tú también quieras.

-Si!!!Obvio que si cariño- mientras lo abrazaba.

-Ay!!!!Mi nariz...

-Lo siento, de verdad…

-Jajaja, caiste merme-mientras se volvían a besar.

Su padre entendió que ella no se iría, asíque con el tiempo dejo de insistir, pero no se acercó a Joaquín.

Así ambos vivieron felices.

-¿Que desean llevar?

-Quiero un Frapuccino de Vainilla, y tu amor que llevaras…-pregunto Joaquín.

-Quiero un Frapuccino de Manjar, ese peluche y un beso tuyo amor!-dijo Claudia mientras lo besaba.


Pastela y Pastelo